El trasfondo de CdHyF 40000 de Andrés. Aviso, es largo.
Canción de Hielo y Fuego: 40000
En la oscuridad del siniestro futuro sólo
hay... Gansos.
El Imperio de la Humanidad, bajo el liderazgo
del Emperador Gans y los gobernantes del Adeptus Gansus gobierna sobre un
imperio de billones de almas, asediados en todas las direcciones y en constante
estado de guerra. Tan sólo los marines del Adeptus Astartes se interponen entre
el Imperio y la destrucción. Bueno, ellos, y la Guardia Imperial, y las
Hermanas de la Batalla, y los agentes del Adeptus Arbites, y las máquinas de
guerra de la Legio Titánica, y los miembros de la sagrada Inquisición y en
realidad todo el Imperio en sí, pero como son los que tienen las servoarmaduras, pues molan un poco más.
Pero empecemos por el principio...
Desde el tercer milenio, la humanidad comenzó
a expandirse por las estrellas gracias a la creación de los motores de
Disformidad, que permitían a las naves teleportarse al Inmaterium, la dimensión
del Caos, y cruzar a salvo, gracias a los campos Gellar, distancias
interestelares en apenas meses. Durante esta época la humanidad se extendió y
aparecieron los primeros psíquicos. Fue un período de prosperidad, y gracias a
las maravillas tecnológicas de las Plantillas de Construcción Estándar, todos
los planetas gozaban de una tecnología fiable, avanzada y adaptable.
Sin embargo en el vigésimo primer milenio
ocurrió algo. Los Eldar, una poderosa raza alienígena en decadencia,
desencadenaron un desastre. Durante los últimos siglos la mayor parte de los
Eldar se habían dado al hedonismo. Y su deseo de placeres acabó por perturbar
el Inmaterium.
Un vórtice se creó con todas las emociones de
los Eldar, y finalmente cobró consciencia. Había nacido el cuarto dios mayor
del Caos, Slaanesh, el Príncipe de los Placeres, Príncipe de los Excesos, Señor
de los placeres Oscuros, y para los
Eldar, Ella-La-Sedienta, Ella-que-no-es-nombrada, El Gran Enemigo, La Gran
Serpiente...
Slaanesh consumió las almas de más del 90% de
la población Eldar, y la región del espacio donde se encontraba su Imperio fue
engullida en un vórtice, conocido como el Ojo del Terror, en el Norte
galáctico. Los supervivientes escaparon en los mundos astronave, vivían lejos o
se trasladaron a la Telaraña, una sección del Inmaterium colonizada por los
Eldar y casi completamente segura.
Con las tormentas de Disformidad asociadas a
este fenómeno el viaje interestelar se hizo casi imposible, y en plena guerra
civil contra los robots con IA,
Inteligencia Abominable, la Humanidad casi sucumbió y revertió en toda la
galaxia a varios niveles, casi todos primitivos, de tecnología.
Esa fue la Era de las Sombras, y tras ella la
Era de los Conflictos. Poco se sabe de ellas, pero por los nombres no debieron
ser muy agradables.
Pero tras 10000 años después de eso la luz
volvió a brillar. El Dios Emperador Gans, el psíquico más poderoso de la
existencia, decidió, mientras jugaba al póker y se quejaba porque su póker de
reyes había perdido ante unos deliciosos pókers de ases sacados por Groucho,
Chico y Harpo Marx que había llegado el momento de liderar a la Humanidad a la
que había estado vigilando a una nueva era de esplendor. Cabe destacar que
estaban jugando a póker tapado, con lo cual se disculpan los soeces
calificativos que el señor Emperador dedicó a sus compañeros de mesa.
El Emperador, con la ayuda de su primo creó
unos seres que compartían su ADN y que estaban varias veces por encima de los
humanos normales, a un nivel más propio de dioses. Eran los Hijos del
Emperador, los Primarcas. Brandon Stark, Lann Lannister, Gareth Tyrell, Edmyn Tully, Vickon Greyjoy,
Mors Martell, Orys Baratheon y Jasper Arryn. Además de estos seres cuyo
material genético provenía del Emperador existían otros cuatro. Jeff Longsword,
guardaespaldas del emperador, su propio primo Erwin Gans, Lady Valentia Gans,
rumoreada hija del Emperador y un señor de uno de los países vecinos, que había
decidido dar el braguetazo con la joven Lady Valentia. Jeff y aquel joven,
Eirent Valeriant fueron los primeros en pasar por un proceso que les hizo
parecidos al Emperador gracias a casi dos decenas de implantes y procesos.
Ellos iban a ser los generales
del Emperador, pero durante los experimentos en la Luna para la creación de los
cuatro primeros los dioses del Caos desviaron su atención hacia ellos, y vieron
el peligro que les suponían. Así que decidieron dispersarlos por los diversos
mundos de la galaxia. Dispersados por la galaxia, el plan del Emperador parecía
destinado al fallo. Pero usando el ADN de los Primarcas, creó a los primeros
Astartes o Marines Espaciales, conquistó el planeta Gans y al mando de las doce
legiones de Marines Espaciales se lanzó a la conquista y a la búsqueda de su
familia.
Erwin Gans fue a parar al mundo
de Chtonia, un mundo minero que sabía muy cercano a la Sagrada Gans. Eric
conquistó el mundo, y cuando el Emperador llegó y lo encontró el primero de
todos, lo hizo con la legión de los Lobos Lunares. Tras los numerosos éxitos de
Erwin le nombró Señor de la Guerra, título que le colocaba al mando no sólo de
su Legión, sino del ejército Imperial y cualquier otra Legión, siendo segundo
sólo al Emperador.
Jeff Longsword cayó en Marte,
aunque fue rescatado posteriormente a Eric. Ayudó al tratado que aliaba al
Adeptus Mechanichus con el Imperio haciendo que los tecnosacerdotes viesen al
Emperador como la personificación de su Dios Máquina, el Omnissiah. Jeff se
convirtió en el Pretoriano del Emperador, como lo fue su legión, la de los
Puños Imperiales. Jeff conquistó muchos planetas, y fue un extraño elemento
conciliador siempre. Llegó incluso a comandar ejércitos de orkos junto a su
Legión, pero tras su muerte después de la Gran Cruzada los orkos perdieron el
respeto hacia el Imperio y se convirtieron en la amenaza que son hoy.
Eirent cayó en un mundo conocido
como Baal. En sus espaldas había dos sendas alas. Aunque al principio temió lo
peor (¿le habría llegado el toque corruptor del caos?) pronto este don demostró
ser de una naturaleza casi angelical. Tras la llegada del Emperador tomó el
mando de la Legión de los Ángeles Oscuros.
Valentia cayó al mundo de
Próspero. Un mundo de pirámides de mármol, habitado por psíquicos y mutantes.
Allí Valentia pudo desarrollar sus enormes poderes psíquicos. Tras tomar
control de todo el conocimiento de Próspero, Valentia trató de curar las
mutaciones de los habitantes del planeta, con un éxito bastante grande. Cuando
llegó el Emperador fue puesta al mando de los Mil Hijos. Su Legión tenía el
mayor índice de psíquicos. Pero también el de mutaciones. El bibliotecario jefe
de la Legión, Ahriman, con el que se dice que Valentia tuvo mucha "intimidad",
le expuso la situación, y Valentia afirmó, tras llevar a cabo un conjuro, que
había acabado con las mutaciones. El tiempo lo diría.
Brandon Stark cayó en el mundo de
Invernalia, en lo que sería el Norte Imperial. Un mundo que había conservado
cierta tecnología y que dominaba varios planetas del sistema, con una guardia
permanente en el Norte Galáctico, pues se contaban historias de la destrucción
por parte de una antigua raza ya extinta. Brandon fue adoptado por el Señor de
Invernalia, y gobernó a su muerte en una rebelión. Cuando fue encontrado por el
Emperador, no le reconoció, y le desafió a tres competiciones. Una competición
de comida, en la que cuando el Emperador acabó, Brandon ya había acabado con la
comida de un mes. Una competición de bebida, en la que el Emperador acabó
cayendo en redondo y finalmente una competición de combate, en la que Brandon
recibió tal hostia que algunos aseguran que circunnavegó el Universo. Cierto o
no, aunque Brandon estaba dispuesto a servir al Emperador, nunca acabó de
congeniar con el Señor de la Guerra. Fue puesto al mando de la Quinta Legión,
la de los Lobos Espaciales.
Gareth Tyrell cayó en un mundo
dejado de la mano del Emperador en cuyas zonas más bajas reinaban la corrupción
y la enfermedad y las zonas altas estaban dominadas por bárbaros guerreros.
Gareth fue adoptado por uno de los jefes bárbaros, pero tras pasar meses en las
zonas bajas al haber sido dado por perdido en un ataque contra una aldea
comenzó a simpatizar con los hombres de las tierras bajas y acabó liderando una
rebelión contra su padre adoptivo y controlando el mundo con mano de hierro,
evitando crímenes y corrupción a través de un duro sistema de represalias.
Cuando el Emperador llegó, lo vio como una fuerza de orden, y bajo su mando lideró
a los Guardianes de la Muerte.
Lann Lannister cayó en un mundo
industrial, donde varios señores competían por las fabricas y minas que
destripaban de recursos al planeta. Lann logró hacerse con el control del
planeta mediante una combinación de buena suerte, astucia en los negocios y
potencia militar. Cuando el Emperador llegó, al principio se mostró reticente,
pero luego se convirtió en su lameculos personal un auténtico devoto a
la causa. Entró al mando de los Manos de Hierro.
Vicken Greyjoy fue a parar a un
mundo cuyos líderes se divertían en sangrientos juegos de gladiadores. Vicken
fue uno de los muchos gladiadores, y lideró una rebelión de los gladiadores.
Cuando el Emperador llegó a su planeta, se encontraba en mitad de la batalla
contra las fuerzas militares de los gobernadores. Vicken se negó a retirarse
con el Emperador y dejar morir a los suyos, pero el Emperador lo paralizó con
sus poderes mentales y se teleportó con él a su barcaza de guerra. Obviamente a
Vicken no le hizo ninguna gracia el asunto. Tras la masacre, el Emperador le
dio el mando de la Legión de los Devoradores de Mundos, y al mando de la
Legión, bajó a destruir a las fuerzas que habían masacrado a sus camaradas.
Aunque hay quien dice que nunca llegó a perdonar al Emperador, siguió al mando
de su legión. Los neófitos de la Legión eran preparados mediante cirugía
inhibidora del autocontrol para causar una furia bérseker con la que aplastar a
sus enemigos.
Mors Martell acabó en el planeta
de Dorne, un mundo desértico y estepario, donde luchó hasta unificar el planeta
y los planetas vecinos bajo su mando. Denominando a la zona Ultramar,
desarrolló un gobierno eficiente e igualitario, y cuando vio la llegada del
Emperador, fue a su encuentro, recibiéndolo con el trato que merecía y
poniéndose al mando de los Ultramarines.
Orys Baratheon acabó al cuidado
de unos esclavos en un mundo industrial. Orys fue visto como un mesías esperado
y organizó a los trabajadores en una resistencia clandestina. Finalmente, tras
años de preparación, logró derrocar a los tiránicos gobernantes del planeta,
justo a tiempo para recibir al Emperador, que reconoció a su hijo perdido y lo
invistió como Señor de la Legión de la Guardia Cuervo
Jasper Arryn cayó a un mundo
donde se buscaba la perfección en la ciencia, las artes y se valoraba la
religiosidad, pues era vista como una búsqueda de la perfección. Jasper era
superior a todos sus compañeros, y acabó siendo designado como el Iluminado,
título del líder Supremo de aquel planeta. Cuando el Emperador llegó, lo vio
como un dios, un ser perfecto digno de admiración. Sin embargo durante unos
instantes quedó con pesar. Su Legión había quedado diezmada, pues algo había
salido mal con la semilla genética de sus marines, y tan sólo 300 marines
habían sobrevivido, pero en un discurso en el que Jasper demostró su don de la
palabra y su grandeza consiguió devolver la moral a esos 300 Astartes. Dijo que
sólo los mejores habían sobrevivido, y por ello aquellos eran los Astartes más
puros que existían. Y en un alarde de orgullo renombró a su Legión como Hijos
del Emperador. Aunque sentó como una patada en las pelotas para otros como
Brandon, Lann o Mors, al Emperador le pareció bien, y su Legión se dedicó a
ayudar a otras legiones como apoyo hasta que pudiesen actuar solos,
principalmente junto a los Lobos Lunares de Erwin Gans.
Edmyn Tully fue el último de los
Primarcas en aparecer. Poco se sabe de su mundo natal o de su vida. Existen
rumores de que incluso tenía un hermano. Un Primarca gemelo llamado Omegón. La
verdad de esta afirmación sólo la conocen Edmyn y el propio Emperador. Al
hacerse cargo de su Legión, la Legión Alfa, Edmyn cambió su nombre a Alfarius.
Los legionarios alfa eran aún más altos que los otros Astartes, y todos se
parecían mucho a su primarca. De ahí que si se les preguntase el nombre, todos
dijesen "Alfarius". Se cree que Alfarius aprovechó esto y usó dobles
en multitud de ocasiones. La legión Alfa, especializada en combate encubierto,
siempre estuvo enfrentada a los Ultramarines, a los que veían como muy rígidos.
Tras encontrarse con todos los
Primarcas, el Emperador continuó con la Gran Cruzada, y miles de mundos fueron
puestos bajo el orden del nuevo Imperio. Pero los Primarcas no estaban en paz.
Los Mil Hijos fueron acusados por Jasper Arryn de practicar brujería y jugar
con el poder del Caos, y éste a su vez fue acusado por Jeff Longsword de
masacrar planetas enteros por negarse a rendir culto al Emperador, algo que
había sido prohibido. El Emperador convocó a los Primarcas. Aquello tenía que acabar.
Fue el Concilio de Nikaela. Pero
fue sólo el principio. Se prohibió el uso de poderes psíquicos en las legiones
Astartes, y los bibliotecarios de todos los rangos fueron obligados a volver al
servicio normal. Se estableció la figura de los capellanes en todos los
capítulos para vigilar la integridad moral y la pureza de las Legiones, a la
manera de los Hijos del Emperador, y a estos se les prohibió continuar con sus
matanzas y su predicación del "Culto al Emperador". Valentia quedó
ofendida, y los Mil Hijos continuaron usando a sus bibliotecarios en secreto, y
Jasper, enfadado con el Emperador, comenzó a dejar de percibirlo como un dios.
Un dios no daba esas muestras de debilidad.
Poco después el Emperador dejó el
frente de la Cruzada y se retiró a la Sagrada Gans junto a sus Adeptus
Custodes, marines bajo el mando del Emperador y con su semilla genética,
dejando a Eric al mando de la Cruzada.
Todo parecía marchar bien, pero
en una campaña contra una raza de adoradores del Caos, un capellán de los Hijos
del Emperador descubrió unos libros que hablaban del Caos y sus dioses, Khorne,
Tzeentch, Nurgle y Slaanesh. Se los enseñó a su Primarca y ambos quedaron
cubiertos con la marca del Caos. Habían estado buscando dioses de verdad, con
poder de verdad. Y los habían encontrado.
Jasper sabía que había que
corromper al Señor de la Guerra. Y aprovechó el momento justo. Tras una serie
de gloriosas campañas que habían llevado a que el Emperador renombrase a los
Lobos Lunares como los Hijos de Erwin, Jasper llevó a cabo una conspiración.
La "hermana" de
Brandon, Lady Starkita, era una mujer joven (teniendo en cuenta la esperanza de
vida que uno tiene cuando existen tratamientos rejuvenecedores) y hermosa. Y Erwin
quedó prendada de ella en un instante. Ambos tuvieron un romance secreto. Y a
Brandon no le hizo gracia. Cuando lo descubrió, exigió una satisfacción, y
según la tradición de Invernalia, Erwin fue obligado a "vestir el
negro", formar parte de la llamada "Guardia de la Noche" que
vigilaba el Norte galáctico. Al menos de forma temporal. El segundo al mando de
Ewinc, Ezekyele Abbadon sería el Señor de la Guerra durante el tiempo que
estuviese Erwin en la guardia. Brandon, que sabía que no podía tener a Erwin
para siempre allí exigió un tiempo pequeño en comparación con la escala de la
Cruzada, pero aún así grande. Veinte años. Para Erwin era una humillación. Y en
su interior creció el rencor. Contra Brandon. Contra el Emperador. Y cuando
supo que Lady Starkita que se había suicidado, la furia fue demasiado.
El capellán Erebus, que había
descubierto los libros sobre el Caos y que había corrompido a Jasper, fue con
Erwin. Le susurró palabras al oído. Le dijo lo que quería oír. Que tenía razón.
Que tenía derecho a estar enfadado. Y finalmente Erwin mandó su mensaje a
Ezekyele. Saliendo hacia un planeta cercano y llamando a Vickon, Edmyn y
Gareth, que le eran más leales a él que al Emperador, les corrompió. La sed de
sangre de Vickon llevó a su legión a la furia guerrera del dios de la Sangre,
Khorne. Y la obsesión de Gareth con el control y la corrupción les llevó a caer
en el abrazo pestilente de Nurgle. Edmyn no necesitó nada más que su admiración
hacia Erwin.
Todos procedieron a reunirse y
preparar los planes, y avisando a los Manos de Hierro y a la Guardia Cuervo,
prepararon un supuesto ataque contra unos supuestos insurgentes en un planeta
conocido como Istvaan IV. Acudió también Eirent, junto a un grupo grande de sus
ángeles. Aquello fue una masacre contra los leales. Con la primera oleada
vieron que el planeta estaba vacío. La segunda fue un mortal bombardeo viral, y
después una incursión demoníaca. Lann Lannister murió ese día bajo las manos de
Jasper, y los traidores se retiraron hacia la Sagrada Gans dando por muertos a
los leales. Aunque poco sobrevivieron, aún seguían con ganas de pelea. Allí
Eirent luchó contra un Devorador de Almas de Khorne, uno de sus grandes
demonios. Y allí probó la fuerza de los Primarcas, rompiéndole la espalda y
enviándolo de nuevo al Inmaterium.
Mors recibió las noticias tarde,
y se encontraba luchando contra orkos y Eldar en la otra punta de la galaxia, y
su avance fue retrasado por la Legión Alfa.
Valentia pudo contemplar la
traición desde Próspero con sus poderes y procedió a ponerse en contacto con el
Emperador. Sin embargo al hacerlo desestabilizó un experimento de su padre,
casi provocando una invasión demoníaca en la Sagrada Gans. Cuando finalmente
avisó a su padre, éste no quiso creer sus palabras, acusándola de mentirosa y
traidora, pues Erwin jamás haría eso, y envió a los Lobos Espaciales contra
ella.
Valentia, incapaz de proteger su
legión frente a los Lobos Espaciales, recurrió a los poderes del Caos, usando
el poder del dios Tzeentch para teletransportar a su legión al Ojo del Terror.
Mientras en la Sagrada Gans, los
leales lograron llegar justo a tiempo para salvar preparar la defensa. El
propio Eirent defendió la puerta del Palacio Imperial solo, durante más de dos
semanas. Oleada tras oleada de enfurecidos Devoradores de Mundos, pútridos
miembros de la Guardia de la Muerte y los nuevos marines de los Hijos del
Emperador, que habían caído en el hedonismo de Slaanesh en busca de un placer
perfecto.
Finalmente el Emperador, junto
con Eirent, se teleportó a la barcaza de Eric. Allí el Emperador trató de
razonar con Erwin, pero éste mató a Eirent, una visión que miles de Ángeles
Oscuros vieron en cientos de pantallas que se había colocado frente al Palacio
Imperial. Finalmente el Emperador decidió destruir a Erwin, usando su poder
para destruirlo sin dejar ni el más mínimo rescoldo de su alma. Sin embargo el
daño estaba hecho, y el Emperador había sido herido de muerte.
Jeff llegó a tiempo para recoger
el cadáver de Eirent y llevarse al moribundo Emperador. El Emperador dio
instrucciones de fabricar una máquina, que le mantendría "vivo", y
que usaría su conciencia psíquica como faro, para seguir permitiendo a las
naves viajar.
Con la muerte de Eric, los
traidores huyeron al Ojo del Terror, y las legiones se dispersaron en partidas
de guerras. Ezekyele Abaddon pasó a liderar a los Hijos de Eric. Y sus palabras,
que nos han llegado posteriormente con los siglos, son una profecía de terror
para el Imperio:
"Erwin era un estúpido. Tuvo la galaxia
al alcance de su mano y la dejó escapar.
Pero yo no cometeré ese error.
Ya no somos los Lobos Lunares.
Ya no somos los Hijos de Erwin.
Ahora somos la Legión Negra, y haremos
que arda la galaxia."
Esta profecía de terror lo es aún
más si vemos los destinos que sufrieron los Primarcas traidores: Valentia,
Jasper, Vickon y Gareth fueron ascendidos por los dioses del Caos a la
Demonicidad, como príncipes demonios de cada uno de los cuatro dioses del Caos,
y aunque se dice que Edmyn murió a las manos de Mors, no hay cadáver que lo
pruebe.
Pero mientras tanto, en el
Imperio, Mors presentó a sus hermanos Primarcas un proyecto. El Codex Astartes.
El Codex sería una nueva forma de organización para las legiones. Se dividirían
en capítulos, cada uno de unos mil hombres, y tendrían una organización
estipulada. Orys y Brandon se negaron, pero Jeff sabía que no valía la pena.
Ahora no podían dividirse, no podían provocar otra guerra civil. Jeff apoyó a
Mors, y su palabra fue suficiente para decantar a Orys, aunque Brandon hizo
algo que siempre se le había dado muy bien. Asentir con la cabeza, sonreír, y
luego hacer lo que le diese la gana. Las legiones fueron dividas. Debido a su
menor número de bajas, casi todos los nuevos capítulos descendieron de los
Ultramarines, pero los Puños Imperiales también dieron un alto número de
Capítulos, que era como se llamaban estas nuevas fuerzas.
Así mismo el Ejército Imperial
fue dividido en la Guardia Imperial y la Armada Imperial. Y comenzó un proceso
de devoción al Emperador.
La fe en el Emperador era lo
único que podía mantener unido al Imperio. Y así fue. El Emperador era un Dios
protector. Los marines espaciales sus ángeles. La Eclesiarquía sus
predicadores. Y el Adeptus Gans, sus representantes.
Los Capítulos que heredaron el
nombre de las legiones, así como otros cuantos capítulos de gran renombre
(Ángeles Sangrientos, Salamandras, Templarios Negros, Puños Carmesíes y
Cicatrices Blancas) siguen siendo muy importantes. Algunos controlan incluso
pequeños sistemas, aunque suelen alejarse del gobierno y dedicarse a la guerra.
La Inquisición, creada durante la
Gran Cruzada por Erwin, se divide en Ordos, encargados de diversas esferas de
influencia y protegiendo el Imperio desde dentro.
Los hombres y mujeres de la
Guardia Imperial mueren por millones para mantener el Imperio. Las Hermanas de
la Batalla sostienen la fe con sus balas. Los Adeptus Arbites mantienen la Ley
Imperial. Y el Oficio Assessinorium realiza el trabajo sucio del Adeptus Gans.
Gobernadores militares de
diversas familias controlan la mayor parte del espacio en nombre del Imperio. Y
por supuesto la presencia del Muro y El Ojo del Terror.
El Muro, una serie de planetas
fortificados con milenios de antigüedad, que protegía el Norte y ahora también
el Ojo del Terror, cuyos defensores principales son La Guardia de la Noche y
Cadia.
Cadia es un planeta, controlado
por la familia Frey a las mismas puertas del Ojo del Terror, y cuyos habitantes
son soldados natos, nacidos para luchar, y que defienden el Imperio contra las
incursiones desde el Ojo. Y la Guardia de la Noche ha pasado a ser una
tradición de Marines Espaciales.
Poco después de la Herejía de Erwin,
a la muerte de Jeff, último Primarca vivo, los Inquisidores de mayor rango del
Ordo Xenos se juntaron y hablaron de diversas profecías apocalípticas. Todas
hablaban de la destrucción de la humanidad a manos del alienígena. Todos vieron
en el Muro algo de esto. Las antiguas fortificaciones no eran humanas, y era
obvio que habían sido usadas. Los inquisidores llegaron a la conclusión de que
sólo una fuerza de los mayores guerreros, auténticos veteranos conocedores del
Alienígena, podría hacer algo. Y por ello hablaron con los Señores de todos los
capítulos de Marines Espaciales. Y casi todos aceptaron a un trato. Enviar a
unos cuantos marines, temporalmente, a servir como cámara militante del Ordo
Xenos. Algunos de estos marines irían de forma permanente, generalmente por
haber cometido una ofensa que les había ganado el castigo de ser separados de
sus hermanos de batalla.
Estos marines de la Guardia de la
Noche que servían de manera temporal podrían transmitir sus nuevos
conocimientos sobre los Xenos al Capítulo tras su período de servicio, y el
Ordo Xenos se beneficiaría de tener una cámara militante formada por Marines
Espaciales.
Los otros dos Ordos de la
Inquisición no pudieron negarse, pues cada uno contaba con su propia cámara
militante, las Hermanas de la Batalla del Ordo Hereticus y los Caballeros Grises
del Ordo Malleus.
Y así el Imperio continuó su
existencia, entre ataques de piratas Eldar, Waaaaghs orkos (las cruzadas de
esta raza), rebeliones, las Cruzadas Negras de Abbadon El Saqueador y la
reciente llegada desde el Este Galáctico de los Tiránidos.
Especial mención la de los
tiránidos, pues tras varias investigaciones realizadas sobre una antigua
civilización humana, cuyo rey se había proclamado emperador en la Gran Cruzada,
se descubrió que este rey tenía a su servicio a tres entes que posteriormente
se han identificado como Carnífexes, un tipo de organismo tiránido. Unos
organismos que amenazan ahora con llegar hasta la Sagrada Gans y destruirla. Si
se supiera recrear el método que usó para controlarlos, las cosas cambiarían.
En este futuro se encuentra el
Imperio. Un futuro dónde sólo hay guerra. Pero mientras quede un sólo soldado
luchando, mientras un ciudadano porte un estandarte con el Gansus Imperialis,
mientras brille la luz del Gansonomicón, el Imperio seguirá luchando.
Algunos datos:
Los Grandes Capítulos de Marines Espaciales
(Ultramarines, Manos de Hierro, Ángeles Sangrientos, Salamandras, Puños Carmesíes,
Cicatrices Blancas, Guardia Cuervo y Lobos Espaciales entre otros) controlan de
forma indirecta sectores espaciales, aunque sólo los capítulos más antiguos y
poderosos. Hay capítulos como los Puños Imperiales, los Templarios Negros y
otros que no tienen una Fortaleza Monasterio en algún planeta, sino que su
Fortaleza Monasterio es una Barcaza de Guerra, con lo que se mueven por el
Imperio, y controlan algunos planetas dispersos.
Sin embargo la mayor parte de los
planetas están controlados por gobernadores elegidos por el Adeptus Gans.
Los pequeños conflictos políticos
entre los señores imperiales son comunes, y con la llegada en el Este galáctico
de los Tau y la emancipación de los que ahora se llaman "Planetas
Libres" las cosas pintan mal para el Imperio. Pero claro, nunca se dijo que
esto fuese a ser fácil.
TRIVIA:
-El Emperador, pese a todos los cuadros y estatuas que dicen lo contrario, era bajito. Alrededor de un metro veinte de estatura. Pero usaba alzas.
-El proceso para crear nuevos capítulos de Marines Espaciales a través de la semilla genética de otros es largo, y es conocido como Fundación.
-Sólo hay un Capítulo que tenga la palabra Ganso en su nombre, los Gansos llameantes, de la vigésimo tercera fundación (conocida como fundación maldita). Actualmente en paradero desconocido.
-Los Cicatrices Blancas provienen de los Puños Imperiales a los que más le gustaba ir en moto con espada sierra en la mano. Tal y como le gustaba a Jeff.
-Los Ángeles Oscuros tienen una de las armerías con mayores reliquias de las épocas antiguas, como la Gran Cruzada. Suelen guardarlas y las sacan muy poco al combate. Los Ángeles Oscuros las guardan en unas extrañas construcciones de plástico llamadas "blisters" para evitar que les caiga el polvo, y las tratan con una amabilidad increíble. También son algo siniestros, y hay quien dice que esconden un oscuro secreto. Se les ha visto desaparecer de un combate vital para perseguir otros objetivos, y sus motivaciones reales son desconocidas.
-Los Ángeles Sangrientos fueron formados por los marines de los Ángeles Oscuros que contemplaron la muerte de Eirent, y ellos y sus descendientes sufren de la Sed Roja (que les hace sentir el deseo de beber la sangre de los enemigos muertos) y la Rabia Negra, en la que experimentan una y otra vez los últimos momentos de su Primarca y se lanzan contra todo lo que haya en una furia descontrolada. Desgraciadamente no hay cura. Pese a ello es conocida son conocidos por pasarse más de dos horas arreglandose para salir a combatir y soltar frases como: "Ay, que mono.", "Que chuli." y "Bah, Fénix mola más." Se desconoce qué o quién es Fénix.
-Entre los Hermanos de los Lobos Espaciales y de los Salamandras (descendientes de los Manos de Hierro) existe la creencia de que en lugar de tener diecinueve implantes, los Ultramarines tienen veinte. El vigésimo es un palo de escoba metido por el culo.
-Entre los Puños Imperiales y sus descendientes se usa mucho el nombre de R'hlor para referirse al Emperador. Esto ha desatado una serie de investigaciones entre la Inquisición, pero no se ha probado nada.
-Existe la tradición de que el Señor de los Puños Imperiales siempre ha de llevar encima una moneda que parece ser perteneció al Primarca Jeff. No les gusta que hagan preguntas sobre ella. Tampoco les gusta que se les haga preguntas sobre sus gustos masoquistas y los llamados "Guantes de Dolor", pero oye, cada loco con su tema.
-Debido a la enorme cantidad de recursos que siempre parecen tener los Manos de Hierro y sus descendientes, se suele decir que los Lannister (como son conocidos) cagan oro.
-Los Salamandras, debido a una serie de mutaciones, son todos negros. Yo que tú no pronunciaría la palabra nigga delante de ellos.
-Entre las perlas de sabiduría que han sido añadidas con el paso de los años al Codex Astartes, destaca una, escrita por un Ultramarine tras su primera visita al convento general de las Adeptas Sororitas en Ophelia VII:
"No llamarás a las Hermanas de la Batalla del Adeptas Sororitas "Las zorras de los Bólters" ni te acercarás a ellos en tiempos de su Rabia Roja, a menos que desees ser el primer hombre en llegar al espacio sin ayuda de una nave."
-La prostitución en todos los planetas Imperiales está cargada con un impuesto conocido como "El penique del enano".
-Los miembros de la Guardia Cuervo y los Señores de la Noche (una escisión de los Guardianes de la Muerte que pese a servir al Caos nunca se unió a sus hermanos sirvientes de Nurgle) tienen una gran rivalidad. Sus gritos de guerra en estos casos suelen ser una serie de gruñidos incompresibles acompañados de un: "Soy Batman".
-Respecto al punto anterior, los Batmarines (Capítulo cuya legión primaria está por descubrir) están completamente en desacuerdo, lo que suelen demostrar troleando a ambos. Aunque se desconoce la posición de su Fortaleza Monasterio (Conocida como la Bat-Cueva) se sabe que se encuentra en el Sistema Gotham, dentro del sub-sector 1279464DC, en el sector Lann, lo que hace que se crea que descienden de los Lannister.
-Los Cuervos Sangrientos son un glorioso capítulo, cuyo fundador es desconocido. Ahora bien, su fama de cleptómanos ha demostrado ser tan bien merecida que nadie suele fiarse de ellos. Entre sus hazañas se encuentra haber aprovechado la invasión por parte del Caos del Mundo Forja Graia para robar un titán clase Warlord. Pese al enorme tamaño de la gargantuesca máquina, nadie se dió cuenta.
Que grande, esta muy bien para haberlo hecho Andrés xD (es un elogio)
ResponderEliminarPerfecto, ya tenemos base para CdHyF 40K ^^